El conflicto familiar Rebeca le dijo a su hijo Jacob: «He oído a tu padre hablar con tu hermano Esaú y decirle: "Tráeme caza y prepárame un guiso delicioso para que lo coma y te bendiga delante del Señor antes de morir". Ahora pues, hijo mío, obedece mi voz y haz lo que te mando. Ve al rebaño y tráeme dos cabritos escogidos; con ellos prepararé para tu padre un guiso delicioso, tal como a él le gusta. Luego se lo llevarás a tu padre para que lo coma y te bendiga antes de morir» (Génesis 27:6-10). La familia de Abraham vivió un conflicto entre Sara y Agar. La familia de Isaac también experimentó un conflicto similar. Al principio, Esaú vendió su primogenitura a Jacob a cambio de un guiso de lentejas. Más tarde, su madre Rebeca ayudó a Jacob a arrebatarle a Esaú la bendición de Isaac. No solo convenció a Jacob para que siguiera el plan, sino que también organizó toda la trama. Ella sabía que sus actos tendrían consecuencias, pero estaba dispuesta a correr el riesgo. ¿Cómo podía una madre hacer algo así y provocar que sus propios hijos se enfrentaran entre sí? Es posible que Dios le hubiera dicho a Rebeca, antes del nacimiento de los gemelos, que el mayor serviría al menor (Génesis 25:23). Quizás Esaú no valoraba las tradiciones familiares, dado que vendió su primogenitura. O tal vez influyó el hecho de que Esaú se casó con mujeres hititas, como se describe a continuación: Cuando Esaú tenía cuarenta años, tomó por esposa a Judit, hija de Beeri el hitita, y a Basemat, hija de Elón el hitita; ellas amargaron la vida de Isaac y de Rebeca (Génesis 26:34-35). A causa de aquel engaño, Esaú quiso matar a Jacob, y este tuvo que huir de la familia. En la Biblia, Jesús dice: «No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Y los enemigos del hombre serán los de su propia casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí. Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará» (Mateo 10:34-39). Jesús mencionó dos tipos de vida: una vida mundana, que todos conocemos, y una vida que solo puede alcanzarse si renunciamos a la vida mundana por causa de Jesucristo. Una familia mundana se edifica sobre la vida mundana. Una familia mundana no puede pertenecer a Dios. Solo una familia que ha pasado por la pérdida de la vida mundana puede pertenecer a Dios. Esto puede ilustrarse con la familia de Isaac. Isaac era un hombre pacífico que buscaba la paz con el mundo. Mintió diciendo que su esposa era su hermana cuando se alojó en Gerar, para no tener que defenderla frente a los habitantes del lugar (Génesis 26:1-11). No discutió con los filisteos sobre los pozos de su padre, sino que simplemente se los cedió (Génesis 26:15-21). Probablemente quería bendecir a Esaú, a pesar de que eso iba en contra de la voluntad de Dios y de que Esaú ya había vendido su primogenitura. Isaac no quería causar conflictos en la familia; tal vez solo deseaba una vida familiar tranquila para poder disfrutar de la carne de caza que le preparaban y le llevaban. Sin embargo, para cumplir la voluntad de Dios, Rebeca tuvo que hacer lo impensable, aun a riesgo de que Esaú llegara a odiar tanto a su propio hermano Jacob como para querer matarlo. También podría... ...significaba que Jacob debía huir de su familia y que ella nunca volvería a verlo. A este tipo de conflicto familiar se le llama el camino de la cruz. Ninguna familia es perfecta. Lo que debemos hacer no es ocultar el problema para aparentar que todo está bien, sino cargar con esa pesada carga como una cruz para seguir a Jesucristo. Puede parecer contrario a nuestra propia voluntad; sin embargo, dado que es la voluntad de Dios, finalmente nos conducirá a una vida piadosa que trasciende este mundo. Aunque parezca una pérdida en el plano terrenal, representa una gran ganancia en la vida espiritual. Emmanuel. (Para volver, seleccione <- en la barra de herramientas)